El Rumbo que elegí

Por Aldo Ferretis

En primera instancia debo admitir que yo no fui de los que leyeron la convocatoria o la vio publicada en algún lugar, sino que a través de un muy querido amigo mío y ex­profesor, me enteré y me llamó la atención, por lo tanto decidí participar.

 

Dentro del Programa Rumbo me llamó en particular la profundidad que se realizaba en materia del Ser y de la axiología. Para mí no fue algo nuevo, pero sí me pareció increíble poder encontrar gente que tuviera una línea de pensamiento similar a la mía.

De entre las actividades del programa lo que más me gustaría destacar –y lo que más me ha gustado–, es la asesoría. Las asesorías no sólo conmigo, sino con los demás integrantes de Rumbo (lo cual he corroborado platicando con ellos) es de las cosas que nos han encantado. ¿Porqué digo esto? Es simple, pues en lo personal he encontrado no sólo a personas con las cuales puedas “platicar” de lo imperante o lo concerniente al programa, sino que han tenido el tacto humano de ir más allá; y es que no se siente esa relación de tutoreo o de subordinación, es como platicar con un amigo y es que en realidad es así.

 

En Rumbo no sólo he podido encontrar una manera de poder ayudar a la gente incidiendo en mi realidad, sino que he podido constatar que no soy el único que lo ha logrado, sé que hay más personas que también se preocupan y que si sólo nos organizamos y trabajamos más, podremos realizar muchas cosas.

 

Creo que el primer paso se ha cumplido con creces, si el objetivo era incidir en el individuo, pero ahora queda el reto de hacer que el programa de incidencia se mejore y pueda llevarse a cabo y ese es mi reto, dado que no voy a dejar de lado la oportunidad de poder ejecutar un programa que nos ayude a todos, esa es una elección que he tomado, es el Rumbo que he tomado.

 

 

Visita nuestras redes sociales y sumate a Programa Rumbo: 

FACEBOK  

TWITTER 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *