Juntos Construimos el Rumbo

Muchas veces nos despertamos pensando en lo complicado o pesado que será nuestra jornada, pensando en todas las actividades que tenemos por realizar, y nos pasamos la vida tratando de satisfacer nuestras necesidades y deseos egoístas. Pocas veces miramos al rededor y nos detenemos a pensar en el prójimo o en lo que podemos aportar a la sociedad.

Dante Alighieri escribió que “el más oscuro rincón del infierno está reservado para aquellos que conservan su neutralidad en tiempos de crisis moral”, haciendo referencia a que no podemos ser neutrales antes los tiempos de crisis donde enfrentamos adversidades que requieren de acciones para combatirlas.

Yo, en el Programa Rumbo encontré una nueva visión del entorno que me rodea, un camino en el cual poca gente se embarca, debido quizá a la comodidad de no hacer nada por uno mismo ni por los demás; Rumbo me abrió un panorama más amplio y reforzó la importancia del trabajo multidisciplinario y el cómo las diferentes ideas y pensamientos de los demás pueden unirse y así crear comunidad.

Para mí, Rumbo es un espacio donde puedes reflexionar sobre los problemas más complejos que permean en la sociedad; un espacio que te permite juzgar las distintas realidades que se viven en el país, para posteriormente preguntarte: ¿qué podemos hacer para contribuir a la solución de dichos problemas?, y ¿de qué manera podemos lograr un cambio positivo en el país? Gracias al trabajo formativo de Rumbo, he empezado el desarrollo de un proyecto de incidencia social, con grandes compañeros que conocí dentro del programa y con quienes comparto distintas inquietudes y deseos por devolverle a la sociedad un pequeño gramo de lo que nos han dado.

El proyecto de Incidencia social tiene el objetivo de combatir la falta de acceso a la alimentación en las poblaciones más vulnerables del país. Un proyecto ambicioso que se enfoca en combatir esta carencia social y generar verdadero valor público. La idea del proyecto, a título personal, nace de la inquietud que se fue manifestando a lo largo de mi desarrollo profesional en la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública, en donde a través de una investigación académica logré percibir el problema tan complejo de la falta de acceso a la alimentación. Entendí que en la actualidad el combate y la solución para este problema, representan un objetivo a nivel internacional, expresado en la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, mismo que plasma como objetivo prioritario “erradicar la pobreza” y como segundo, “hambre cero”.

Reitero que el proyecto es ambicioso, debido a que se pretende realizar alianzas con los gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, así como con la iniciativa privada para construir viveros donde la gente pueda trabajar y cultivar alimentos que sirva para su sustento diario. Además de considerar otras alternativas de solución, que se siguen investigando, el proyecto de incidencia social pretende que en un largo plazo éste se pueda implementar en distintos municipios del país.

También se considera la posibilidad de que se constituya, con los integrantes del proyecto, un Think Tank que se especialice en temas de alimentación y otros temas de pertinencia social, tales como la educación. De forma paralela estamos realizando una investigación para definir la población objetivo, la cual será la beneficiaria del proyecto, y donde sean considerados los municipios de Ixtapan de oro, Donato Guerra y Luvianos; que de acuerdo con el Coneval (2015), son municipios con pobreza extrema, con porcentajes que van del 30 % al 33%; de los más altos del Estado de México. Al considerar la relación que tienen la falta de acceso a la alimentación con la pobreza, estos municipios presentan a la población más vulnerable. Sin embargo, seguimos haciendo una investigación para determinar a los beneficiarios del proyecto de incidencia social.

Rumbo se ha convertido en un apoyo incondicional en mi formación tanto personal como profesionalmente, pues me ha abierto las puertas para conocer de cerca el trabajo que se puede realizar para darle un rostro humano a las políticas públicas del país y recordar que, como señala Albert Pike “lo que hacemos por nosotros mismos muere con nosotros, lo que hacemos por los demás y por el mundo permanece y es inmortal”.

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