Mi huella en Rumbo

Actualmente vivimos en una época en la que impera la indiferencia, la sociedad no se rige por valores sino por intereses egoístas, las generaciones actuales lidiamos con problemas que se arrastran desde hace mucho tiempo, así como otros tantos propios de las circunstancias contemporáneas.

Como país nos enfrentamos a un sin fin de adversidades que ponen en tela de juicio el manejo de nuestros gobiernos y nuestro actuar como pueblo. La identidad de nuestra nación se ha manchado por un largo historial de corrupción, desigualdad, violencia, apatía y violación de derechos, entre otros factores.

Aunque el panorama parezca desolador, hay mucho que podemos hacer, basta con tomar otro Rumbo para empezar a corregir nuestras deficiencias sociales y culturales, interesarnos y mirarnos en los otros para sacudirnos esa indiferencia; esforzarnos día con día por ser las personas que este país desesperadamente necesita y tanto merece, si lo hacemos de manera permanente y consciente, eso nos permitirá mejorar individual y colectivamente.

Asumiendo con responsabilidad y respeto la dignidad de todo ser humano podemos ser auténticos agentes de cambio, incluso desde nuestras trincheras, por ello como jóvenes tenemos en nuestras manos el poder de redimir los errores cometidos y demostrar a la historia que sí hemos aprendido, programas como Rumbo demuestran que con voluntad se puede lograr mucho y que aun cuando defender las causas justas sea una labor difícil, siempre hay aliados en el camino.

Mi trayectoria como miembro del programa me ha enseñado que, si bien nosotros no echamos a andar la rueda, somos los responsables de darle una dirección y un sentido, y que trabajando juntos podemos construir un país mejor en el que dejemos nuestra huella.

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