RUMBO DESDE EL CORAZÓN

Por: Laura Haydeé Vargas Quiroz

El viernes 29 de noviembre de 2019, realizamos una actividad en donde los integrantes de la primera y segunda generación de Rumbo-UNAM compartimos nuestra experiencia dentro del programa. Al escuchar a cada uno de mis compañeros me di cuenta de que todos somos muy diferentes en nuestra personalidad, forma de pensar y actuar, sin embargo, tenemos algo en común: estamos en Rumbo porque queremos cambiar la realidad en la que vivimos.

Durante las tres horas en las que compartimos nuestras historias, la mayoría concordamos en que hubo un momento donde estuvimos a punto de tirar la toalla, pero volvimos a encontrar el rumbo, la motivación volvió a nosotros mucho más fuerte de lo que era al principio. Ya sea por las visitas a las realidades de la periferia en el Valle de México o por las sesiones. Nos dimos cuenta que nuestro país necesita a jóvenes interesados por cambiar a nuestro país; durante la sesión alguien mencionó que si todos nos unimos nadie va a poder pararnos y es muy cierto. Teniendo la convicción y la motivación necesaria podremos lograr grandes cosas.

Esta actividad me ayudó mucho, porque me di cuenta que quienes hemos llegado a este punto del programa, es porque nos lo dicta el corazón y nuestras ganas de hacer las cosas bien y para un bien. En una sesión el profesor Cristian mencionó que no estábamos en Rumbo por obligación, sino por gusto, pero diferí con su punto de vista, porque en realidad todos estamos obligados a intentar cambiar la realidad de las personas que hemos visto, en las mencionadas realidades de la periferia o en nuestro día a día, y quien simplemente no esté interesado es porque no se ha dado cuenta del país en el que vive.

Ese día hubo muchas reflexiones, todos hablamos de las personas que nos motivaron a estar aquí y fue el empujón que necesitábamos para seguir adelante en esta etapa del desarrollo de proyectos, pues recordamos por qué y para qué estamos aquí. Ser parte de la Segunda Generación me ha dejado muchas enseñanzas y me ha acercado a muchas personas maravillosas, de las que siempre aprendo día con día. Puedo decir con total certeza que hay una Haydeé antes y después de Rumbo y es por eso que agradezco a Early Institute por dejarnos ser parte del Programa Rumbo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *