Construyendo un mejor hogar

¿Por qué la adopción? ¿Por qué preocuparnos por los niños institucionalizados?

 

 

Por eso es importante abundar en proyectos como Construyendo un mejor hogar, en el que se trabaja para mejorar la calidad de vida de niñas, niños y adolescentes institucionalizados, proporcionándoles el derecho a la familia, además de un soporte emocional dentro de las casas hogar y orfanatos para cambiar, no sólo su vida, sino también el futuro de México, un México con más amor, comprometido a cuidar y proteger a los niños, niñas y adolescentes mexicanos.

 

Cuando existe un problema grave al interior de su familia, niñas, niños y adolescentes terminan custodiados por las instituciones, pues lo primero que se busca es resguardar su integridad, alejándolos de ese entorno, para poder reinsertarlo una vez que el conflicto ha sido resuelto. Pero ¿cuántos años pueden pasar lejos del cuidado familiar? ¿cuántas familias se encuentran lo suficientemente bien preparadas para poder recuperar a la niña o niño?

 

Los niños son una población vulnerable y a pesar de que existen leyes estrictas para su protección, éstas no aseguran el sano desarrollo de las niñas y niños que viven lejos de su núcleo familiar”

 

Es una situación grave que sean institucionalizados sin los cuidados correspondientes, por eso, es fundamental que se tomen medidas que aseguren su protección y desarrollo adecuado. Un ejemplo de este tipo de programas que buscan reivindicar el derecho de los niños y adolescentes a tener una familia, son los programas de acogimiento familiar en España, donde actualmente se encuentran alrededor de 20,000 niños en acogimiento familiar. Esta práctica ha tenido resultados positivos, ya que, aunque el niño no se encuentra en su familia de origen, tiene la oportunidad de ser cuidado y de desarrollarse en un ambiente familiar.

 

 

Además, existe poco interés en las consecuencias que esto produce en la vida de las niñas y niños que se encuentran en casas-hogar o en orfanatos. Tienden a estar en estos lugares por demasiado tiempo, y cuando no son adoptados o reintegrados a una familia, crecen y se convierten en adolescentes y adultos que no tienen un sistema de apoyo familiar.

 

Y si bien es cierto que los niños son parte de la población más vulnerable por su condición dependiente de los adultos, podríamos hablar de muchas situaciones en las cuales los niños están siendo vulnerados en México, pero es justo en este país, donde culturalmente se le da un lugar privilegiado a la familia, se escucha decir lo “familiares” que son nuestras costumbres. Incluso, nosotros estudiamos en una universidad que nos habla constantemente de la importancia de nuestras familias en nuestra vida, se llaman una “escuela de familias”, donde los valores familiares -así como el respeto a nuestros padres y ancestros- son algo que recalcan cada que hay la oportunidad.

 

Insistimos que el hecho de crecer fuera del cuidado familiar tiene un efecto negativo en las niñas, niños y adolescentes institucionalizados. Existen diversas investigaciones que nos hablan de los daños físicos y psicológicos que enfrentan, pero a veces se nos olvida que esos números tienen rostros, vidas y sueños.

 

 

No sabemos si será suficiente, no sabemos si podemos cambiar la situación por completo, pero estamos convencidos que podemos hacer un cambio en México para que cada vez haya menos niños sin una red de apoyo familiar.

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