Visitas a comunidad del basurero

Por: Dana Paola Esquiliano
Las experiencias que se viven en estos lugares son como un sello, porque de alguna forma quedas marcado para tu vida. Son muchas las preguntas y sentimientos que giran en mi cabeza respecto a ellas.
Al llegar al lugar y conocer la experiencia de Braulio realmente te quedas impresionado (Braulio, nuestro guía en la visita, es una persona positiva y luchadora que trabajó mucho tiempo en los basureros y actualmente trabaja para una AC que brinda apoyo a las familias de la zona de Chimalhuacán), porque te permite darte cuenta de que nuestro país tiene muchos matices que antes, al menos para mí, no podía apreciar.
Estar en el basurero representó y ejemplificó la desigualdad que existe en nuestro país, porque nosotros nunca vemos qué es lo que pasa después de que tiramos nuestra basura, pero entrar en este lugar, que tan sólo concentra los desechos de dos municipios, permite darte cuenta de que hay mucha inconsciencia. Me hizo preguntarme: ¿qué hago con mi basura?, ¿cómo puedo ayudar a las personas que están en este lugar?, ¿cómo puedo ayudar al medio ambiente para evitar esta contaminación? Realmente, el ambiente, el olor y la vista de este lugar no era nada agradable.
Aunque permanecimos en ese espacio poco tiempo, era notable la forma en que te ardían los ojos, realmente es impresionante que haya personas que estén allí de ordinario, a pesar del aroma o de que se lastimen, de que se puedan enfermar, de que los piquen animales ponzoñosos. Lo que para nosotros está mal, para ellos es algo habitual y común, parte de su vida y de su realidad… se puede decir que ellos viven de nuestras migajas y eso es tremendamente fuerte y triste. Unos que tienen todo y que sienten que no tienen nada y otros que no tienen nada pero a pesar de eso, sienten que tienen algo.
Después fuimos a un lugar que describiría como mágico, porqué se juntan tres ideas en una sola. Primero, el comedor, en donde las chicas que trabajan hacen un trabajo de amor, con todas las letras de esta pequeña palabra. Los niños disfrutan y cantan. Me hizo tener la seguridad de que efectivamente sí serán astronautas, doctores, dentistas o lo que más deseen. Presenciar un momento así me hizo sacar lágrimas.
Luego, el centro de apoyo educativo. Ver las herramientas formativas y pedagógicas con las que cuentan los niños para alcanzar un aprendizaje adecuado, me dejó con la boca abierta; es un sistema muy completo que se debería implementar a nivel nacional. Esos niños están explotando al máximo su potencial, académico y personal. Y cerramos con broche de oro, al ver el centro en donde reciben atención médica en áreas como: odontología, ginecología, psicología, entre otras.
Es un lugar, como dije, mágico; es un lugar en el cual se puede hacer grandes cosas. Y es ahí donde mi cabeza me dijo “no tienes pretexto”. Es verdad, no tengo ninguna justificación para no poder lograr mis sueños, mis proyectos y lo que yo me proponga. Braulio y estos chicos, nos están poniendo un claro ejemplo de resiliencia por lograr cosas grandes en la vida. Puede que tengamos momentos en los que percibamos que no estamos logrando nada, pero Braulio nos dijo que los resultados no son visibles de primera mano, sino más bien con el tiempo.
Me siento profundamente agradecida de haber asistido a estos lugares, me siento inspirada y siento que puedo lograrlo.
Muchas veces al pasar los días en la escuela nos sentimos muy agobiados o abrumados por cumplir con nuestros compromisos estudiantiles, personales y los extras que se van sumando. Pero, esta visita me refrescó e inspiró para poder seguir en el día a día. No hay pretexto para no poder lograrlo; hay que trabajar para que todos podamos vivir dignamente y sin distinciones. Vernos claramente y reconocernos como seres humanos, que tienen ideas propias y que son importantes para nuestro entorno.

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