Un hombro para apoyarse

El iniciar con la realización de un proyecto de incidencia es una experiencia nueva para todos los integrantes del equipo. Esta nos ha llevado a realizar una ardua tarea llena de retos y complicaciones que se presentan sobre la marcha, pero que nos enseña a trabajar por nuestras metas.
Integrar los proyectos fue el primer acercamiento que tuvimos como equipo, cada uno llegó con una propuesta diferente, como ayudar a personas en situación de calle, personas de la tercera edad, migrantes y personas con discapacidad. Sin embargo, el diálogo nos permitió llegar a la creación de “Espíritu Resiliente”, que se basó en nuestras experiencias, inquietudes y ansias de ayudar.
Aunque tenemos como objetivo el apoyar a los padres y tutores de personas con discapacidad, hemos enfrentado con varias dificultades para lograrlo, como el acercamiento a nuestra población objetivo para saber qué es lo que necesitan. Para contar con esa información, visitamos el CRIT (Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón) de Tlalnepantla; el acercamiento nos sensibilizó -a cada uno de distinta manera- y sobre todo, nos brindó una visión más humana de los actos más simples de nuestra vida cotidiana (caminar, correr, hablar, etc.), que nos ayudó a valorar cada momento de salud e integridad física.
Frente a la falta de iniciativas enfocadas en apoyar a las familias de las personas con discapacidad, consideramos que “Espíritu Resiliente” es un proyecto viable y necesario. En el preámbulo de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, se enuncia acertadamente que la familia es la unidad colectiva natural y fundamental de la sociedad, y que tiene derecho a recibir protección de ésta y del Estado. Por ello, las familias deben recibir la protección y la asistencia necesaria para que puedan contribuir a que las personas con discapacidad gocen de su derechos plenamente y en igualdad de condiciones.

Para entender la magnitud de la problemática, el INEGI en el 2010 refiere que existían cerca de seis millones de personas, 5.1% de la población, con alguna discapacidad. De antemano sabemos que ninguna familia se encuentra preparada para afrontar una situación de discapacidad, pues no se tienen los suficientes conocimientos sobre ésta y la información la va adquiriendo cada integrante de la familia, según la situación y el rol que le toca vivir.
Los retos más difíciles de enfrentar son los que no se prevén, tal es el caso de la discapacidad (del tipo que sea) de un familiar cercano (padres, hermanos, hijos). Su aparición puede provocar fracturas o rupturas en las relaciones entre los integrantes, por ello es fundamental brindarles orientación para sensibilizarlos sobre la nueva situación que afrontaran.
Nos motiva adentrarnos en esta situación de cambio, donde consideramos crucial proporcionar apoyo psicológico y emocional. Estamos interesados en que nuestro proyecto impacte en los padres y familiares responsables de una niña, un niño o un adolescente con discapacidad, porque cada menor con esta condición depende exclusivamente de su familia; el esfuerzo y dedicación para mejorar su calidad de vida recae en la misma.

Nuestro tipo de intervención se basa en el apoyo psicológico y emocional a padres y familiares responsables de niños, niñas y adolescentes con discapacidad, talleres de intervención de pedagogos, actividades grupales entre padres de familia, programas de sensibilización, y por ultimo, actividades mensuales de integración familiar.
El objetivo principal de Espíritu Resiliente es apoyar psicológica y emocionalmente a padres y familiares responsables de niños, niñas y adolescentes con discapacidad. Sin embargo también tenemos contemplado objetivos más específicos como son: a. otorgar apoyo psicológico y emocional a padres y familiares responsables de los menores, ya sean pertenecientes a una institución de rehabilitación o no (CRIS, CRIT, Hospitales, etc), b. generar una visión de cambio en los padres y familiares responsables mediante las sesiones psicológicas, c. brindar terapias tanatológicas para los padres y familiares que lo requieran y d. realizar talleres para los padres y familiares responsables de un menor con discapacidad.


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